
Abres una app de imágenes y escribes: «mujer de 30 años, sonriente, pelo castaño». Sale una cara bonita. Pides otra, y otra más.
A las dos horas tienes 40 caras guardadas en una carpeta. Te gusta la número 12. Y entonces te preguntas: ¿de qué va a hablar esta persona? ¿Y a quién?
Les pasa a muchos de los que empiezan. Los que enseñan a crear AI influencers lo repiten en sus videos: primero el comprador y la oferta, y la cara al final.
El orden que funciona
- Tu comprador: quién es, qué edad tiene, en qué trabaja, qué le preocupa.
- Su problema: la cosa concreta que le quita el sueño, el tiempo o el dinero.
- Tu oferta: lo que le das para resolverlo, y cuánto cuesta.
- La cara: alguien en quien ese comprador confiaría.
La cara va en el paso 4 porque depende de los otros tres. Una muchacha de 22 años que vende audífonos a hombres de 60 tiene que trabajar el doble para que le crean.
La cara se elige al final, cuando ya sabes a quién le va a hablar y qué le va a ofrecer.
Tres líneas en una libreta
Antes de crear a nadie, escribe tres líneas. Un ejemplo, para un curso de huerto en casa:
- Comprador: hombres de 45 a 65 años con patio o terraza, que nunca sembraron nada.
- Problema: compran semillas, las siembran, y en tres semanas las plantas se secan.
- Oferta: un curso en video de 12 lecciones hasta la primera cosecha, a 47 dólares.
Con esas tres líneas, la cara casi se elige sola: un hombre de unos 55 años, con las manos en la tierra, en un patio de verdad.
Ejemplo inventado para esta lección. El curso, el precio y el comprador no son de nadie real.
Lo que esto cambia para ti
Si vendes lo tuyo, esas tres líneas son el punto de partida de cada video. Si haces videos para negocios, las escribes una vez por cada negocio, con lo que el dueño te cuente.
También te dicen qué temas dejar fuera. Si tu comprador tiene 60 años y un patio, un video sobre bailes de moda le habla a otra persona.
En la próxima lección vas a ver qué hace un influencer con la atención que consigue, y por qué la atención sola no alcanza.