
Pasaste la tarde entera en la cara. La piel se ve real, la luz de la tarde cae justo, la playa parece de postal.
Le das reproducir. Ella sonríe y dice: «Este producto increíble va a mejorar tu vida.» Lo miras dos veces y tú mismo pasas al siguiente.
Las palabras eran de folleto, y un folleto no hace que nadie se quede.
«El formato no puede salvar un guion malo.»
Kristian Jennings, creador de anuncios con IA (traducido del inglés)
Lo que tienen los guiones que funcionan
Contamos, uno por uno, 63 anuncios reales aprobados (45 en inglés y 18 en español). Tres cosas aparecen en casi todos:
Es decir: esto es, esto te da, míralo. Lo demás puede estar o no. Casi la mitad ni siquiera nombra un problema.
La frase que suena escrita
Cuando le pides un guion a un chat de IA sin darle nada más, suele devolver frases perfectas y frías, con palabras que nadie dice en la mesa de su casa.
Y a veces inventa. Escribe «llevo 3 meses usándolo» cuando nadie lo usó. Antes de aprobar un guion, revisa dos cosas:
- ¿Se puede decir en voz alta? Léeselo en voz alta a alguien de tu casa. Si te trabas, la frase sobra.
- ¿Todo es cierto? Cada dato sale del producto real: el precio, el tamaño, lo que hace. Una prueba o un cliente que no existió no entra.
Por qué escribir 5
El primer guion casi nunca es el mejor. Con varios en la mesa, comparar es fácil:
- Escribe 5 versiones del mismo tema, con aperturas distintas.
- Léelas en voz alta, una tras otra.
- Quédate con la que suena a una persona hablando, y corrige lo que falle.
Ese guion elegido decide el resto: qué se ve, cuántas tomas hacen falta y cuánto cuesta el video.
