
La dueña de la panadería contesta: «Me gustó mucho. ¿Cuánto cobra?».
Te quedas mirando la pantalla. No tienes un número, y cualquier número que escribes te parece demasiado alto o demasiado bajo.
Primero, dos preguntas
Una creadora UGC, en una reunión real con un cliente, pregunta dos cosas antes de dar un precio: cuánto contenido necesita y cuánto quiere invertir. Con esas dos respuestas armas un precio a su medida.
Lo que cobran otros
Son precios que otras empresas publican. No dicen cuánto vas a cobrar tú.
Mira dónde está tu cliente: un mismo trabajo se cobra distinto en cada país.
«Al trabajar con marcas del exterior se cobra bastante más cerca del rango global.»
CreatorPlace, calculadora de tarifas UGC
Un primer paquete, después un plan
- Un primer paquete cerrado. Pocas piezas, un mes, todo por escrito: cuántos videos, cuántas imágenes y cuándo los entregas.
- Un adelanto antes de empezar. Las vistas previas llevan marca de agua hasta que llega el pago.
- El plan mensual, cuando el primer paquete salió bien. Ejemplo: 4 videos y 8 imágenes cada mes, con el mismo estilo.
Antes de dar cualquier número, decide en privado tu precio mínimo. Si el cliente pide descuento, le quitas piezas al paquete y el precio de cada pieza se queda igual.
Cambios y derechos de uso
- Rondas de cambios, por escrito. Una coach pone 3 en sus contratos. Una sola persona del negocio junta los comentarios, y un pedido nuevo es trabajo nuevo, con su precio.
- Dónde se usa: en sus redes, o también en anuncios pagados. Algunos coaches cobran aparte el uso en anuncios.
- Por cuánto tiempo, y en qué países.
- Exclusividad: si te pide no trabajar para su competencia, ese pedido tiene precio. En un micronicho, su competencia es tu mercado.
UGC Viral Studio te prepara el borrador del presupuesto, con la línea del adelanto. El contrato lo armas aparte, y conviene pagarle una vez a un abogado para que revise tu plantilla.