
Le pediste a la IA «una botella térmica azul, sobre hielo, luz de verano». La imagen salió preciosa. Se la mandas al dueño de la tienda.
Te contesta en dos minutos: «Esa no es mi botella. La mía tiene tapa negra y no tiene asa.»
Tiene razón. Y si la hubiera publicado, la primera clienta en entrar a la tienda habría buscado una botella que no existe.
Por qué la IA cambia el producto
Cuando describes un producto solo con palabras, la IA completa lo que falta con lo que imagina: un asa, otro tono de azul, letras parecidas a la marca.
Con un producto real, cada detalle inventado es una promesa falsa a quien lo compra. Los entrenadores de UGC que estudiamos lo ponen como regla:
«La IA no debe inventar beneficios, testimonios, datos clínicos ni resultados.»
de las reglas que reunimos de los entrenadores de UGC
Las fotos de referencia
La salida es darle a la IA fotos reales del producto como referencia: la imagen que tiene que respetar. Con el teléfono alcanza:
- una de frente, con la etiqueta que se lea entera;
- una de costado, para la forma;
- una junto a una mano, para el tamaño;
- con luz de día y un fondo liso, sin filtros que cambien el color.

Compara antes de aprobar
Pon cada imagen al lado de la foto real y revisa:
- la forma y las partes: tapa, asa, base;
- el color, sin que se oscurezca ni se aclare;
- las letras de la etiqueta, una por una;
- lo que dice la imagen: si la botella no mantiene el frío 24 horas, ninguna imagen lo dice.
Lo que te llevas de esta página
Una imagen bonita de un producto que no es el suyo le cuesta al negocio una clienta molesta. Y a ti, el negocio. Las fotos reales van primero, antes de la primera imagen.