
Ves un anuncio de un suplemento para las articulaciones. Lo presenta un muchacho de 23 años, en un gimnasio, con la piel perfecta y una sonrisa de revista.
A ti te duelen las rodillas cuando subes la escalera. ¿Le crees? Lo más probable es que pienses: «¿y este qué sabe de lo que me pasa a mí?»
La gente le cree a alguien como ella
Un creador que hace AI influencers para un público de 40 a 60 años lo explica en su curso: esa gente confía más en alguien de su edad, o mayor, cuando le habla de salud o de su vida.
La idea sirve para cualquier oferta. Quien da la cara se parece a tu comprador en:
- la edad;
- la vida diaria: el patio, el taller, la cocina, el mostrador;
- la forma de hablar: las palabras y el acento de tu comprador;
- el lugar: una casa o una calle que tu comprador reconoce.
Demasiado perfecto no convence
La cara más bonita que te muestra la app casi nunca es la mejor. Una cara de modelo, con luz de estudio, se ve como un anuncio, y la gente pasa de largo los anuncios.
Los que enseñan a crear AI influencers recomiendan una cara de todos los días: luz de casa, piel con textura, un fondo normal y algún detalle de su vida, como un reloj gastado o una planta detrás.
Elige a alguien que ya resolvió el problema que tu comprador tiene hoy. Eso le da autoridad antes de decir una palabra.
Cómo se elige, en la práctica
Describes a la persona: la edad, de dónde es, cómo se viste, cómo habla. La app te muestra varias opciones y tú eliges.
Para elegir, vuelve a tus tres líneas de la lección 3.1. Lee la del comprador y mira cada opción. Quédate con la que tu comprador miraría hasta el final sin pensar que es un anuncio.
Si dudas entre dos, pregúntate cuál de las dos personas podría vivir en la misma calle que tu comprador. Esa suele ser.