
Abres el correo para escribirle a tu primer negocio y empiezas como te enseñaron: «Mi nombre es… y me gustaría trabajar con ustedes».
Llevas tres párrafos y todavía no dijiste qué le ofreces. El enlace a tu muestra quedó al final, debajo de tu firma.
Una coach UGC avisa que empezar por tu nombre no engancha a nadie. Otra cuenta que, si el negocio no encuentra la muestra enseguida, pasa al siguiente creador.
Las 5 líneas
- Una observación sobre ese negocio, sacada de su biblia.
- La muestra, dentro del mensaje.
- 2 o 3 ideas concretas para sus próximas semanas.
- Una pregunta fácil, que se contesta con sí o no.
- Tu nombre, al final.
Cinco líneas caben en la pantalla del teléfono sin bajar. El dueño ve todo de una vez, muestra incluida.
Sin precio en el primer mensaje. Una coach explica que una lista de precios en el primer correo puede terminar en la carpeta de correo no deseado, y el precio llega mejor cuando el negocio ya te dijo cuánto necesita.
Un ejemplo
Hola, Marta. Vi que la panadería abre los domingos desde septiembre, y que en sus reseñas varios clientes nombran el pan de masa madre.
Les preparé un video de 10 segundos y 3 imágenes para la oferta del domingo. Van en este correo.
Ideas para las próximas semanas: el pan recién salido a las 7, la caja para regalo, la receta del mes.
¿Les sirve que prepare otra muestra para el Día de la Madre?
Carlos
Ejemplo inventado. La panadería, Marta y Carlos no existen.
Uno por uno
Cada mensaje es para un solo negocio, con su nombre, su observación y su muestra. Un mensaje copiado para 50 negocios se nota en la primera línea.
Antes de enviarlo, léelo en voz alta. Si suena a anuncio de radio, córtalo hasta que suene a una persona escribiéndole a otra.
UGC Viral Studio escribe el borrador desde la biblia de cada negocio. Tú lo lees, lo cambias si hace falta y lo envías desde tu propio correo.